Reflexiones Metodológicas para las y los Educadores de Calle (Rol, límites y alcances)
Dentro de la experiencia adquirida en cuanto al papel del Educador de Calle, se puede destacar que éste tiene frente a su práctica educativa un gran reto, es decir, el trabajo con las y los chavos callejeros y las situaciones límite de la población, lo que obliga a realizar un trabajo profesional y ordenado. Sugiere iniciar la reflexión desde las premisas siguientes:
- La existencia de los llamados "niños de la calle" es resultado de la exclusión social de grandes sectores de nuestra sociedad, lo cual no se resolverá en poco tiempo; por consiguiente continuaremos presenciando este fenómeno social. Esto implica ponerle límite a nuestra intervención al no intentar “acabar con el problema” de la infancia en la calle sino antes bien atenderlos de una forma realista y profesional.
- Es necesario reconocer que la realidad de la calle está cambiando de forma constante y acelerada, por lo que la infancia callejera de los años 80's ahora ha madurado como fenómeno social; ahora es evidente su actividad sexual a través de hijos nacidos en las calles, un número significativo han rebasado la mayoría de edad. Esto nos obliga a realizar una intervención desde la prevención selectiva o indicada con alto impacto en poblaciones vulnerables.
- La atención de este grupo social tendrá mejores resultados si trascendemos de la relación niño-institución, al involucrar a otros sectores de la sociedad en un fuerte trabajo preventivo: instituciones públicas y privadas, líderes locales y organizaciones sociales afines.
- Reevaluar el concepto de atención, a fin de superar el nivel asistencial (comida, vestido y protección) más acorde con una o un niño pasivo y llegar a una atención educativa que rescate el potencial humano de los menores, es decir, otorgarles un papel activo en su proceso educativo a través de la metodología participativa.
- Hacer de la intervención un ejercicio lúdico permanente, rescatando el valor importante del juego: la diversión, aún cuando no ganemos; el esfuerzo realizado y las risas compartidas nos dejan la inquietud de seguir, el fracaso no existe en el juego, sino el reto.
- Desarrollar y fortalecer programas específicos que atiendan de manera particular una parte del fenómeno global, a fin obtener resultados concretos, analizando su desarrollo y características; ofreciendo prioridad a la calidad más que a la cantidad.

Este posicionamiento metodológico sustenta el modelo de intervención y el surgimiento de El Caracol A. C. como un programa específico de atención educativa para los y las jóvenes callejeros mediante nuestros programas que parten de estandares de calidad internacionales.




